Mira, verás...
Lo de marbella sigue siendo presunta corrupción. Vivimos en un estado de derecho y eso significa que todo el mundo tiene derecho a un juicio justo (doble instancia en penal). No te explicaré el artículo 24 de la constitución porque parece que no te importa, pero a mi sí, porque nadie me dice que mañana no voy a ser denunciado o van a presentar una querella contra mi y me gustaría contar con los derechos que tantos siglos nos ha costado ganar.
No insinúo tonterías. Es un comentario distendido. Pero si quieres, me apuesto contigo un pinarejín a que se puede presentar una querella de ese estilo y ser admitida (es otro comentario distendido, como no andas muy fresco tómalo como que la justicia está para declarar hechos probados y aplicarlos el derecho y una querella es sólo una declaración de parte).
Y, por último, la compensación que obtengo es seguir creyendo en el estado de derecho y pensar que si alguien lanza acusaciones falsas sobre mi, el estado dispone de los mecanismos necesarios para defenderme. Eso es todo.
Por eso prefiero mostrarme crítico con los hechos y dejar en manos de la justicia lo demás. Si yo tuviera alguna prueba, la hubiera presentado. Pero no la tengo, lo siento y, aunque puedo valorar en conciencia los hechos y las pruebas, no puedo hacerlo igual que un juez porque no lo soy.
Lo de marbella sigue siendo presunta corrupción. Vivimos en un estado de derecho y eso significa que todo el mundo tiene derecho a un juicio justo (doble instancia en penal). No te explicaré el artículo 24 de la constitución porque parece que no te importa, pero a mi sí, porque nadie me dice que mañana no voy a ser denunciado o van a presentar una querella contra mi y me gustaría contar con los derechos que tantos siglos nos ha costado ganar.
No insinúo tonterías. Es un comentario distendido. Pero si quieres, me apuesto contigo un pinarejín a que se puede presentar una querella de ese estilo y ser admitida (es otro comentario distendido, como no andas muy fresco tómalo como que la justicia está para declarar hechos probados y aplicarlos el derecho y una querella es sólo una declaración de parte).
Y, por último, la compensación que obtengo es seguir creyendo en el estado de derecho y pensar que si alguien lanza acusaciones falsas sobre mi, el estado dispone de los mecanismos necesarios para defenderme. Eso es todo.
Por eso prefiero mostrarme crítico con los hechos y dejar en manos de la justicia lo demás. Si yo tuviera alguna prueba, la hubiera presentado. Pero no la tengo, lo siento y, aunque puedo valorar en conciencia los hechos y las pruebas, no puedo hacerlo igual que un juez porque no lo soy.