¿qué hacemos con las otras Marbellas? Jesús Cacho
Miércoles, 05 de abril de 2006
El Consejo de Ministros tiró ayer de pose erigiéndose en campeón anticorrupción al disolver el consistorio marbellí, qué bonito, qué bello es sacarse de vez en cuando la foto como apóstol contra la corrupción, qué rentable, pero ¿qué hacemos los 364 días restantes del año? ¿De qué nos ocupamos? ¿Qué hemos hecho hasta ahora? ¿Qué han hecho los sucesivos Gobiernos en la lucha contra la corrupción, sin duda el primer problema de esta democracia enferma? Pues consentir y mirar hacia otro lado. Y a veces algo peor: hacer caja al unísono.
Porque la corrupción, sobre todo la que tiene su origen en la especulación urbanística, está hoy metida en el corazón del Sistema, es parte esencial del mismo. ¿Es que sería posible cambiar el esquema de financiación de las corporaciones locales? No padre. De modo que estamos condenados a convivir con la corruptela, el robo casi a mano armada, lo cual no obsta para que, de vez en cuando, saquemos a relucir nuestras mejores galas ciudadanas y condenemos tajantemente la corrupción y a los corruptos que, curiosamente, casi nunca tienen nombre y apellidos.
Como ayer hizo el Consejo de Ministros. Una cosa “muy seria” decía maravillada la señora De la Vega, asegurando que es “la primera vez en la democracia que se deja sin efecto la voluntad popular”. Y tanto. Tan seria como que el 98% de los españoles tiene que vivir de un sueldo, mientras una exigua minoría campa por sus respetos. Una exigua minoría de forra con la corrupción, mientras el 98% de los españoles hipoteca su vida laboral para pagarse un piso.
Pero a este Gobierno, como a los anteriores, se le ve venir en su denodada pelea de un día contra la corrupción que nos asola desde hace montones de años. Porque el problema no está solo en Marbella y no se arregla con una cataplasma. ¿Conoce la señora vicepresidenta lo que pasa en Estepona? Allí los ciudadanos vieron anonadados como Antolín González tomaba posesión de su acta de concejal por el ‘Partido Estepona’ (antes GIL), y pasaba a ocupar la delegación municipal de Turismo en coalición con el PSOE. De modo que el PSOE de Chaves gobierna en Estepona con la ayuda de un ex-Gil. Y bien, ¿estaba todo tan mal en Marbella, pero tan bien en Estepona, donde gobiernan los socialistas con la ayuda de los ex-Gil? ¿Alguien recuerda el escándalo de Parques Reunidos y del alcalde socialista de esta localidad malagueña?
En los Ayuntamientos de Mijas (PSOE) y de Benalmádena (independiente próximo al PP) hay los mismos indicios de corrupción que existían en Marbella antes de que el juez Torres tomara cartas en el asunto. El señor alcalde de Mijas, por ejemplo, convoca oposiciones a médico municipal con requisitos tales que hacen imposible que pueda presentarse alguien que no sea precisamente alcalde de Mijas... A mayor abundamiento, el tribunal lo preside uno de sus concejales. Fácil de aprobar, ¿no?
Los campos de golf abiertos en la zona son innumerables. A la mayoría se les concedió una licencia para movimiento de tierras, a sabiendas de que lo que se iba a construir allí era un campo de golf. De este modo, ni Junta de Andalucía ni ecologistas tenían nada que objetar. Una vez terminados, los campos se abren al público y punto. Todos los concejales lo saben. Todos callan.
La sierra de Mijas puede verse desde cualquier punto plagada de construcciones diseminadas aquí y allá. Todas ilegales. ¿Alguien hace algo para impedirlo? En la carretera Fuengirola-Coín o Alhaurín existen centenares de naves sin licencia de obra alguna (con sus correspondientes fosas sépticas), construidas con la aquiescencia del Ayuntamiento de Mijas, que mira hacia otro lado. Construye, que nadie va a venir a tirarte la nave. Si acaso, una pequeña multa para legalizarla.
Nuestras Marbellas están diseminadas por toda la geografía nacional. Porque los famosos “convenios urbanísticos” entre las Corporaciones locales y los propietarios del suelo están en la raíz del sistema de financiación municipal. ¿Qué lleva años pasando en el Ayuntamiento de Calviá, Mallorca, el “municipio más rico de Europa”, con consistorio socialista durante los años ochenta y noventa, primero de Francisco Obrador y posteriormente de la que fuera su concejal de urbanismo, Margarita Nájera? Una fuente inagotable de infracciones de toda clase.
¿Qué pasó en Madrid para que se modificara todo un Plan General de Ordenación Urbana, ello para que Florentino Pérez saldara el déficit del Real Madrid? ¿Qué ha pasado en Boadilla del Monte, donde el SCH ha construido su ciudad financiera saltándose a la torera todo lo saltable, con la anuencia de la corporación municipal, en este caso del PP? ¿Qué esta pasando en Orihuela, Alicante, otro municipio regido por el PP, donde la corrupción municipal ha sido grabada y publicada negro sobre blanco? ¿Y qué piensa hacer el señor Rajoy al respecto? ¿Por qué sigue tan callado?
La lista podría ser interminable, señora vicepresidenta. Marbella es apenas el reflejo de la corrupción que nos anega desde hace décadas, con la clase política mirando hacia otro lado, cuando no participando activamente en el festín por necesidades del guión, ya saben, financiar las costosas maquinarias de los partidos políticos cuesta Dios y ayuda. Y, que se sepa, de momento Dios no extiende cheques al portador.
Http://www.elconfidencial.com/buscador/noticia.asp?sec=21&id=1261.
Miércoles, 05 de abril de 2006
El Consejo de Ministros tiró ayer de pose erigiéndose en campeón anticorrupción al disolver el consistorio marbellí, qué bonito, qué bello es sacarse de vez en cuando la foto como apóstol contra la corrupción, qué rentable, pero ¿qué hacemos los 364 días restantes del año? ¿De qué nos ocupamos? ¿Qué hemos hecho hasta ahora? ¿Qué han hecho los sucesivos Gobiernos en la lucha contra la corrupción, sin duda el primer problema de esta democracia enferma? Pues consentir y mirar hacia otro lado. Y a veces algo peor: hacer caja al unísono.
Porque la corrupción, sobre todo la que tiene su origen en la especulación urbanística, está hoy metida en el corazón del Sistema, es parte esencial del mismo. ¿Es que sería posible cambiar el esquema de financiación de las corporaciones locales? No padre. De modo que estamos condenados a convivir con la corruptela, el robo casi a mano armada, lo cual no obsta para que, de vez en cuando, saquemos a relucir nuestras mejores galas ciudadanas y condenemos tajantemente la corrupción y a los corruptos que, curiosamente, casi nunca tienen nombre y apellidos.
Como ayer hizo el Consejo de Ministros. Una cosa “muy seria” decía maravillada la señora De la Vega, asegurando que es “la primera vez en la democracia que se deja sin efecto la voluntad popular”. Y tanto. Tan seria como que el 98% de los españoles tiene que vivir de un sueldo, mientras una exigua minoría campa por sus respetos. Una exigua minoría de forra con la corrupción, mientras el 98% de los españoles hipoteca su vida laboral para pagarse un piso.
Pero a este Gobierno, como a los anteriores, se le ve venir en su denodada pelea de un día contra la corrupción que nos asola desde hace montones de años. Porque el problema no está solo en Marbella y no se arregla con una cataplasma. ¿Conoce la señora vicepresidenta lo que pasa en Estepona? Allí los ciudadanos vieron anonadados como Antolín González tomaba posesión de su acta de concejal por el ‘Partido Estepona’ (antes GIL), y pasaba a ocupar la delegación municipal de Turismo en coalición con el PSOE. De modo que el PSOE de Chaves gobierna en Estepona con la ayuda de un ex-Gil. Y bien, ¿estaba todo tan mal en Marbella, pero tan bien en Estepona, donde gobiernan los socialistas con la ayuda de los ex-Gil? ¿Alguien recuerda el escándalo de Parques Reunidos y del alcalde socialista de esta localidad malagueña?
En los Ayuntamientos de Mijas (PSOE) y de Benalmádena (independiente próximo al PP) hay los mismos indicios de corrupción que existían en Marbella antes de que el juez Torres tomara cartas en el asunto. El señor alcalde de Mijas, por ejemplo, convoca oposiciones a médico municipal con requisitos tales que hacen imposible que pueda presentarse alguien que no sea precisamente alcalde de Mijas... A mayor abundamiento, el tribunal lo preside uno de sus concejales. Fácil de aprobar, ¿no?
Los campos de golf abiertos en la zona son innumerables. A la mayoría se les concedió una licencia para movimiento de tierras, a sabiendas de que lo que se iba a construir allí era un campo de golf. De este modo, ni Junta de Andalucía ni ecologistas tenían nada que objetar. Una vez terminados, los campos se abren al público y punto. Todos los concejales lo saben. Todos callan.
La sierra de Mijas puede verse desde cualquier punto plagada de construcciones diseminadas aquí y allá. Todas ilegales. ¿Alguien hace algo para impedirlo? En la carretera Fuengirola-Coín o Alhaurín existen centenares de naves sin licencia de obra alguna (con sus correspondientes fosas sépticas), construidas con la aquiescencia del Ayuntamiento de Mijas, que mira hacia otro lado. Construye, que nadie va a venir a tirarte la nave. Si acaso, una pequeña multa para legalizarla.
Nuestras Marbellas están diseminadas por toda la geografía nacional. Porque los famosos “convenios urbanísticos” entre las Corporaciones locales y los propietarios del suelo están en la raíz del sistema de financiación municipal. ¿Qué lleva años pasando en el Ayuntamiento de Calviá, Mallorca, el “municipio más rico de Europa”, con consistorio socialista durante los años ochenta y noventa, primero de Francisco Obrador y posteriormente de la que fuera su concejal de urbanismo, Margarita Nájera? Una fuente inagotable de infracciones de toda clase.
¿Qué pasó en Madrid para que se modificara todo un Plan General de Ordenación Urbana, ello para que Florentino Pérez saldara el déficit del Real Madrid? ¿Qué ha pasado en Boadilla del Monte, donde el SCH ha construido su ciudad financiera saltándose a la torera todo lo saltable, con la anuencia de la corporación municipal, en este caso del PP? ¿Qué esta pasando en Orihuela, Alicante, otro municipio regido por el PP, donde la corrupción municipal ha sido grabada y publicada negro sobre blanco? ¿Y qué piensa hacer el señor Rajoy al respecto? ¿Por qué sigue tan callado?
La lista podría ser interminable, señora vicepresidenta. Marbella es apenas el reflejo de la corrupción que nos anega desde hace décadas, con la clase política mirando hacia otro lado, cuando no participando activamente en el festín por necesidades del guión, ya saben, financiar las costosas maquinarias de los partidos políticos cuesta Dios y ayuda. Y, que se sepa, de momento Dios no extiende cheques al portador.
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