..."Sube conmigo al monte y desde allí veremos los robledales que se extienden por las laderas. Sus hojas aterciopeladas se han vuelto marrones y doradadas.
Al fondo queda el pueblo, un pueblo al que amo profundamente, como tú, supongo. Y me duele, me duele en el alma cuando se fijan en él ojos miopes y avaros que buscan cómo repartirse la herencia común sólo en su propio beneficio. Para ellos el pueblo siempre será pequeño porque su insaciable apetito no tiene final.
Pero se equivocan, el pueblo es inmenso y debajo de él hay roca viva y el álamo aunque seco, está aún firme y erguido."
(del libro "Cuentos y relatos, relatos y cuentos" de Anónimo).
Al fondo queda el pueblo, un pueblo al que amo profundamente, como tú, supongo. Y me duele, me duele en el alma cuando se fijan en él ojos miopes y avaros que buscan cómo repartirse la herencia común sólo en su propio beneficio. Para ellos el pueblo siempre será pequeño porque su insaciable apetito no tiene final.
Pero se equivocan, el pueblo es inmenso y debajo de él hay roca viva y el álamo aunque seco, está aún firme y erguido."
(del libro "Cuentos y relatos, relatos y cuentos" de Anónimo).