MIRAFLORES DE LA SIERRA: Destrucción de hábitats La lectura de un artículo...

Destrucción de hábitats

La lectura de un artículo que aparecía en el cuadernillo sobre Madrid de EL PAíS del día 10 de octubre sobre la intención del ayuntamiento de Miraflores de la Sierra de urbanizar 105 Has en un par de fincas propiedad del ayuntamiento, me ha hecho sentarme delante del ordenador.

No es necesario haber leído los textos de Biología de Conservación que han aparecido a lo largo de los últimos años o estar ducho en la bibliografía científica sobre estos temas para tener la certeza, o al menos la intuición, de que la destrucción directa de hábitats naturales es, con toda probabilidad, el problema más importante para la conservación de la diversidad biológica. A la gente de buena fe, enseguida le vendrá a la cabeza la destrucción de las selvas tropicales y las brutales tasas de deforestación que se han alcanzado en la recta final del siglo XX pero, probablemente, sólo unos pocos son conscientes de que ese proceso de destrucción también lo vivimos en el patio de nuestras casas. Los errores cometidos en la planificación y ordenación de usos en nuestro territorio y en los territorios vecinos han hecho que la presión sobre los hábitats naturales en la vecindad de Madrid sea insostenible, y que sin embargo los territorios de provincias muy próximas a Madrid, como ávila, Segovia, Soria o Cuenca, sean auténticos desiertos demográficos. En fin, ése es otro problema al que deberemos dedicar tiempo más adelante.


La verdad es que llama la atención que no haya prácticamente diferencias en este afán destructor y urbanizador entre ayuntamientos ni entre los partidos políticos que los sustentan. El ayuntamiento de Miraflores tiene un alcalde socialista, pero buena parte de los ayuntamientos que en el corredor Noroeste han destruido la práctica totalidad de su entorno, son regidos por alcaldes populares, como por ejemplo el paradigmático ayuntamiento de Majadahonda o la nueva propuesta de plan general que eleva el de Valdemorillo y que supondrá casi 30.000 vecinos nuevos -multiplicar por cuatro lo que hay en la actualidad-. Tampoco se salvan los regidores de Izquierda Unida con un ejemplo realmente llamativo como es el de Rivas-Vaciamadrid, que ha urbanizado buena parte de su término municipal sobre hábitats prioritarios incluidos en la Directiva de Hábitats de la UE como son las estepas yesosas. ¿Por qué? Son todos nuestros regidores tan inconscientes, insensibles o sencillamente salvajes como para liderar esas destrucciones irremediables. Por supuesto, todos sospechamos que detrás de alguno de estos afanes urbanísticos se ocultan intereses inconfesables y probablemente delictivos, pero me niego a creer que eso mueva a la mayoría de los alcaldes. En fin, puedo parecer ingenuo pero realmente creo que muchos alcaldes realmente quieren mejorar la calidad de los servicios ofrecidos a sus vecinos. Entonces ¿por qué se embarcan en estos proyectos destructivos? Creo que la razón es evidente: la financiación de los ayuntamientos. Sin tener intención de complicar mi exposición en cuestiones técnicas de financiación municipal, no cabe duda de que buena parte de los ingresos de éstos es función de su tamaño, a mayor número de vecinos mayor financiación. éste es el principio que rige buena parte de los canales de financiación pública a todos los niveles. Si a ello sumamos los ingresos a corto plazo ligados a la ejecución de las obras podemos empezar a entender alguno de los por qués.


Necesitamos desarrollar herramientas que compensen este principio indiscutible. Un municipio de pequeño tamaño pero que mantenga en su término recursos biológicos y naturales valiosos, por ejemplo Miraflores o Valdemorillo, debe recibir algún tipo de compensación -como servicios ecosistémicos que diría algún experto en ecología económica- que le permita cubrir los estándares de calidad que buscan sus regidores sin tener que destruir su patrimonio biológico y cultural.


Sólo la comunidad de Madrid tiene la llave. La tiene por dos razones: la primera es que puede poner coto a esto ya que la decisión final le compete a la comunidad; la segunda es que puede hacerlo, sobre todo, a través de la puesta en marcha de medidas de financiación compensatoria que permitan compaginar los recursos en los ayuntamientos y la conservación del medio natural.


19/10/2005
María, vecina de Miraflores de la Sierra.