MIRAFLORES DE LA SIERRA: Parece ser que muchos políticos y personajes con cargos...

Parece ser que muchos políticos y personajes con cargos sufren, en silencio, una grave enfermedad.
...El terrible "Síndrome del día después". Enfermedad política que si en las dictaduras no existe (porque los que mandan no se cuestionan que se tengan que jubilar), en las democracias adquiere un cierto tinte autoritario del tipo "de aquí no me bajo yo por nada del mundo" o "y si lo hago ya me preparo un buen colchón".

Eminentes científicos australianos y de Nueva Guinea Papúa han descrito tras arduas investigaciones su sintomatología:

-Ansias de mando: Acostumbrado a ser él quien lleva las riendas, no se acostumbra a volver a su antiguo empleo y recibir órdenes. LLega a mandar hasta a las figuritas de piedra del jardín y se da ordenes a sí mismo frente al espejo, incluso en ropa interior.

-Creerse imprescindible: Si él se marchara todo funcionaría mal y nadie haría nada bien. No hay nadie capacitado para sustituirle ("¿pero cómo habrá podido avanzar la Humanidad sin Mí?"). Además, volver a su antiguo empleo sería para él síntoma de un fracaso de graves consecuencias emocionales.

-Paternalismo: Es él quien gracias a su elevado nivel intelectual y gracia divina, el que genera bienestar y prosperidad al resto de la población. Nunca al contrario. Ya no se acuerda que, por ejemplo, fueron los vecinos quienes le votaron y gracias a los cuales está donde está para que defienda sus intereses (los de los vecinos, claro).

- Infalibilidad: Sus decisiones son perfectas y si los demás no las comparten es porque, "pobrecillos" , no alcanzan a ver más allá por ejemplo de unos simples prados. Nunca se equivoca como tampoco aquellos con los que comparte sus iniciativas, entre otras cosas porque siempre les gusta jugar con ventaja.

-Escoger a los amigos: El mundo se divide para él entre los que le obedecen y aquellos que le benefician. Es muy importante estar bien acompañado por personas bien situadas, pues con frecuencia el puesto se convierte en trampolín hacia metas y colocaciones más elevadas y sustanciosas. ("¿no hay alguna jefatura, dirección, consejero administrador, etc., vacante?")


Por todo ello, rogamos encarecidamente a San Chanchullopelotazo aleje este virus dañino de nuestros representantes en el Ayuntamiento, para que sigan siendo íntegros e intachables en su conducta pública. Amén.


Roble.