Recordando el refrán, las comparaciones son odiosas. Me explicaré: varios mensajes más abajo aparecen en uno de ellos los nombres de varios vecinos. No voy a entrar en lo que hayan hecho, hagan o harán, pero me parece absolutamente impresentable el comparar supuestas acciones de esos vecinos con la operación urbanística salvaje que se está proponiendo desde el Ayuntamiento. En volumen no hay comparación posible, en negocio tampoco, más si tenemos en cuenta que se compara algo para uso y disfrute propio con otra cosa pensada para lucrarse con pocos escrúpulos.
Me imagino que hay algo personal en esto. En todo caso cierto seguidismo de partido, pues es cierto que antes hubo pelotazos, pero este se augura con letras mayúsculas (probablemente sea el mayor de todos).
Lo hace un ayuntamiento con las siglas del partido socialista aunque este comportamiento de socialista no tiene nada, es capitalista y especulador.
No estoy afiliado al partido pero he sido votante socialista de toda la vida y me temo que este tipo de historias va a pasar factura en próximas elecciones.
Además, no es de recibo ir a desayunar a un sitio, escuchar las conversaciones de su dueño y luego ponerle a parir en este foro, con la de bares que hay en Miraflores. Anda majo, la próxima vez que vayas a desayunar, cuéntaselo y luego le pides un café. Calentito, eso sí.
Roble.
Me imagino que hay algo personal en esto. En todo caso cierto seguidismo de partido, pues es cierto que antes hubo pelotazos, pero este se augura con letras mayúsculas (probablemente sea el mayor de todos).
Lo hace un ayuntamiento con las siglas del partido socialista aunque este comportamiento de socialista no tiene nada, es capitalista y especulador.
No estoy afiliado al partido pero he sido votante socialista de toda la vida y me temo que este tipo de historias va a pasar factura en próximas elecciones.
Además, no es de recibo ir a desayunar a un sitio, escuchar las conversaciones de su dueño y luego ponerle a parir en este foro, con la de bares que hay en Miraflores. Anda majo, la próxima vez que vayas a desayunar, cuéntaselo y luego le pides un café. Calentito, eso sí.
Roble.