He encontrado un artículo de opinión (21 de dicembre) sobre la expansión urbanística en Segovia. Lo que se comenta es perfectamente extrapolable a lo que está ocurriendo en Miraflores (especialmente el segundo párrafo). A ver si alguien importante empieza a pensar en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y no en llenar rápidamente sus bolsillos y los de sus amiguetes.
Crecimiento urbanístico
MIGUEL VELASCO/
POR lo que se desprende de los estudios y proyectos que se vienen haciendo públicos (se supone que como elementos dinamizadores más que de intencionalidad de propaganda política) parece que tanto la Administración Central como la autonomía quieren entrar en el tratamiento del espacio: en el preservado especialmente y en el desarrollismo del territorio con fin urbanístico ordenado. Así, las intenciones que existen para la sierra del Guadarrama respecto a su protección y una reciente denuncia de la Junta alertando sobre el crecimiento desordenado del entorno de Segovia, permiten ser un poco optimistas en la conservación de ciertas áreas aún no degradadas por ese urbanismo desordenado o destruidas por la especulación inmobiliaria. La Junta de Castilla y León, pues, alerta sobre esos abusos e intenta frenar el deterioro. Aunque tarde, es buena medida.
Es bien latente la actuación desmedida detectada en Segovia en cuanto a ese crecimiento arrollador que está transformando el paisaje (incluso en muchos casos 'de especial protección') y está acabando con zonas de singular calidad calificadas como patrimonio común. Es, por tanto, necesario y urgente arbitrar medidas que frenen definitivamente esa anarquía y con la facilidad de recalcificaciones de suelo con que alegremente actúan algunos municipios, propiciando un desarrollismo urbano caótico, sin dotaciones suficientes, sin ordenación adecuada. Uno de esos polos de crecimiento exagerado lo constituyen el eje Segovia-La Granja, alrededor del cual se han consentido macrourbanizaciones (construidas a toda prisa) o autorizando otras tantas de igual traza próximas a acabar con ese paisaje. Lo normal hubiera sido preservar ese territorio de especial atractivo con ese paisaje natural y haber diseñado el crecimiento hacia otras zonas como Madrona, Perogordo, Hontoria, Valverde, Fuentemilanos, Los Huertos, Valseca, etc. Zonas no masificadas. Un crecimiento ordenado en ellas no se contrapone con una calidad de vida aceptable. Protegiendo las vistas de la sierra. Pero no sólo no ha sido así sino que se preven todavía más implantaciones privadas que acabarán definitivamente con ese encanto.
Por eso hay que acabar las anunciadas medidas de control que indica la Junta y lo que se supone un nuevo diseño de nuevos asentamientos. Nos parece bien que aplique medidas previsoras para un uso racional derivado de las nuevas infraestructuras de comunicación. Un uso armónico no agresivo, conservador del medio natural y del medio ambiente, el necesario celo y respeto al paisaje protegido y, en general, del necesario control del crecimiento derivándolo hacia áreas periféricas no perturbadoras ni degradantes de esas reservas de calidad de vida. De otro modo, el imperio del ladrillo -y la especulación- habrá terminado en pocos años con lo que constituía un excelente patrimonio: el paisaje.
Y es en ese sentido donde la Administración debe ser inflexible y acometer una enérgica actuación de control y preservación rigurosa. Se debe dotar de suelo a los emprendedores. Pero no de cualquier suelo.
Http://servicios.nortecastilla.es/pg051222/prensa/noticias/Segovia/200512/22/VAL-SEG-103.html.
Crecimiento urbanístico
MIGUEL VELASCO/
POR lo que se desprende de los estudios y proyectos que se vienen haciendo públicos (se supone que como elementos dinamizadores más que de intencionalidad de propaganda política) parece que tanto la Administración Central como la autonomía quieren entrar en el tratamiento del espacio: en el preservado especialmente y en el desarrollismo del territorio con fin urbanístico ordenado. Así, las intenciones que existen para la sierra del Guadarrama respecto a su protección y una reciente denuncia de la Junta alertando sobre el crecimiento desordenado del entorno de Segovia, permiten ser un poco optimistas en la conservación de ciertas áreas aún no degradadas por ese urbanismo desordenado o destruidas por la especulación inmobiliaria. La Junta de Castilla y León, pues, alerta sobre esos abusos e intenta frenar el deterioro. Aunque tarde, es buena medida.
Es bien latente la actuación desmedida detectada en Segovia en cuanto a ese crecimiento arrollador que está transformando el paisaje (incluso en muchos casos 'de especial protección') y está acabando con zonas de singular calidad calificadas como patrimonio común. Es, por tanto, necesario y urgente arbitrar medidas que frenen definitivamente esa anarquía y con la facilidad de recalcificaciones de suelo con que alegremente actúan algunos municipios, propiciando un desarrollismo urbano caótico, sin dotaciones suficientes, sin ordenación adecuada. Uno de esos polos de crecimiento exagerado lo constituyen el eje Segovia-La Granja, alrededor del cual se han consentido macrourbanizaciones (construidas a toda prisa) o autorizando otras tantas de igual traza próximas a acabar con ese paisaje. Lo normal hubiera sido preservar ese territorio de especial atractivo con ese paisaje natural y haber diseñado el crecimiento hacia otras zonas como Madrona, Perogordo, Hontoria, Valverde, Fuentemilanos, Los Huertos, Valseca, etc. Zonas no masificadas. Un crecimiento ordenado en ellas no se contrapone con una calidad de vida aceptable. Protegiendo las vistas de la sierra. Pero no sólo no ha sido así sino que se preven todavía más implantaciones privadas que acabarán definitivamente con ese encanto.
Por eso hay que acabar las anunciadas medidas de control que indica la Junta y lo que se supone un nuevo diseño de nuevos asentamientos. Nos parece bien que aplique medidas previsoras para un uso racional derivado de las nuevas infraestructuras de comunicación. Un uso armónico no agresivo, conservador del medio natural y del medio ambiente, el necesario celo y respeto al paisaje protegido y, en general, del necesario control del crecimiento derivándolo hacia áreas periféricas no perturbadoras ni degradantes de esas reservas de calidad de vida. De otro modo, el imperio del ladrillo -y la especulación- habrá terminado en pocos años con lo que constituía un excelente patrimonio: el paisaje.
Y es en ese sentido donde la Administración debe ser inflexible y acometer una enérgica actuación de control y preservación rigurosa. Se debe dotar de suelo a los emprendedores. Pero no de cualquier suelo.
Http://servicios.nortecastilla.es/pg051222/prensa/noticias/Segovia/200512/22/VAL-SEG-103.html.