Efectivamente, no es que haya sólo calles sin limpiar y asfaltar, las canalizaciones, el alcantarillado, las instalaciones de luz y teléfono, en su mayoría caducas y en pésimas condiciones de mantenimiento, pendientes de un hilo para colapsar. El problema es que parece que todo esto se olvida y no se esta por la labor de invertir un duro en renovar nada, tan sólo hacer un mantenimiento puntual que aguante hasta la siguiente chapuza, en definitiva, vivir al día. Es como si el pueblo que actualmente existe, se abandonará a su suerte y se planteará hacer un Miraflores nuevo partiendo de cero (Prado Toro y La Nava), eso sí, en mejores condiciones, sobre todo de rentabilidad para los de siempre y sin invertir un duro.
El Miraflores por el que apuesta este alcalde esta hecho con el material del que están hechos los sueños...o más bien, las pesadillas.
El Miraflores por el que apuesta este alcalde esta hecho con el material del que están hechos los sueños...o más bien, las pesadillas.