LOS DERECHOS CIUDADANOS:
De la acera al horizonte, de la plaza a la ciudad, se levantaron las voces buscando la libertad.
No fue regalo del cielo ni concesión del poder, fue el fruto de la constancia de quien sabe lo que ha de ser.
En las calles encendidas con la fuerza de la unión, las gargantas se volvieron el motor y el corazón.
Fueron miles de pisadas las que hicieron el camino, protestando con firmeza para torcer el destino.
En cada grito un derecho, en cada marcha un latido, todo lo que hoy disfrutamos por el pueblo fue parido.
Concentrados en la lucha, sin rendirse, sin dudar, la ciudadanía en la calle es la fuerza al avanzar.
De la acera al horizonte, de la plaza a la ciudad, se levantaron las voces buscando la libertad.
No fue regalo del cielo ni concesión del poder, fue el fruto de la constancia de quien sabe lo que ha de ser.
En las calles encendidas con la fuerza de la unión, las gargantas se volvieron el motor y el corazón.
Fueron miles de pisadas las que hicieron el camino, protestando con firmeza para torcer el destino.
En cada grito un derecho, en cada marcha un latido, todo lo que hoy disfrutamos por el pueblo fue parido.
Concentrados en la lucha, sin rendirse, sin dudar, la ciudadanía en la calle es la fuerza al avanzar.