EL MENDIGO QUE NO QUISO NUNCA TRABAJAR.
Era un hombre mayor, quizá pasara de los sesenta y cinco años, toda su vida fue una persona sin tener intención de trabajar, incluso de niño no quería estudiar, ya que en su familia le obligaban a ir al colegio, y solo hacia mentir, su forma de vida era mendigar, contaba mentiras y comentaba al que le quisiera escuchar que venía de una familia muy desestructurada, todo era falsedad y engaños, sus hermanos empezaron a salir adelante en diferentes trabajos calificados, incluso con estudios superiores, Más este ser inhumano tenía muy poco de humanidad, solamente se situaba entre mendigos profesionales, su verdadero oficio era fumar, beber y caminar buscando a las mendigas de su barrio, que a veces pasaban de él, ya que era tan vago que no era capaz de ayudar a nadie en nada, visitaba las puertas de los supermercados, donde solo ponía su mano para coger las limosnas, no quería que le dieran alimentos, solamente dinero para sus malos vicios, como mendigo era conocido en las puertas de alguna iglesia, para que las personas se compadecieran de él, en cierto momento se fue a ver a caritas de su barrio madrileño, le preguntaron que oficio había tenido en su vida de joven, y con desparpajo contesto, mendigo de toda la vida, siendo atendido aunque fuera anormal su visita, este mendigo termino viviendo en un buhardilla de un barrio del Norte de Madrid, donde le atendía una señora humilde con problemas de salud, más este mendigo llevaba su dinero para que pudieran comer los dos, la enfermedad de aquella mujer le hizo pensar, se veía desbordado, no sabia cocinar ni lavar su propia ropa, ya que la lavadora no funcionaba, La señora falleció, y este mendigo con una bronquitis a fondo no tardo mucho tiempo para irse al camposanto. Nadie le echaba en falta, su muerte paso inadvertida, sus propios hermanos no acudieron a su entierro, temían que los pidieran dinero por esos servicios municipales, nadie conocía su nombre, y su propia familia no quería saber nada de él, ya que cuando sus padres fallecieron no apareció por allí, la vida le dejó en el sitio donde todas sus andadas fueron su mal destino. Fue recoger la recompensa de una vida mendingando, fue una vida sin aspirar a ser humano con dignidad y ganando el pan de cada día con su sudor, solo estirar su mano donde el pisaba. G X Cantalapiedra. 24 – 6 – 2026.
Era un hombre mayor, quizá pasara de los sesenta y cinco años, toda su vida fue una persona sin tener intención de trabajar, incluso de niño no quería estudiar, ya que en su familia le obligaban a ir al colegio, y solo hacia mentir, su forma de vida era mendigar, contaba mentiras y comentaba al que le quisiera escuchar que venía de una familia muy desestructurada, todo era falsedad y engaños, sus hermanos empezaron a salir adelante en diferentes trabajos calificados, incluso con estudios superiores, Más este ser inhumano tenía muy poco de humanidad, solamente se situaba entre mendigos profesionales, su verdadero oficio era fumar, beber y caminar buscando a las mendigas de su barrio, que a veces pasaban de él, ya que era tan vago que no era capaz de ayudar a nadie en nada, visitaba las puertas de los supermercados, donde solo ponía su mano para coger las limosnas, no quería que le dieran alimentos, solamente dinero para sus malos vicios, como mendigo era conocido en las puertas de alguna iglesia, para que las personas se compadecieran de él, en cierto momento se fue a ver a caritas de su barrio madrileño, le preguntaron que oficio había tenido en su vida de joven, y con desparpajo contesto, mendigo de toda la vida, siendo atendido aunque fuera anormal su visita, este mendigo termino viviendo en un buhardilla de un barrio del Norte de Madrid, donde le atendía una señora humilde con problemas de salud, más este mendigo llevaba su dinero para que pudieran comer los dos, la enfermedad de aquella mujer le hizo pensar, se veía desbordado, no sabia cocinar ni lavar su propia ropa, ya que la lavadora no funcionaba, La señora falleció, y este mendigo con una bronquitis a fondo no tardo mucho tiempo para irse al camposanto. Nadie le echaba en falta, su muerte paso inadvertida, sus propios hermanos no acudieron a su entierro, temían que los pidieran dinero por esos servicios municipales, nadie conocía su nombre, y su propia familia no quería saber nada de él, ya que cuando sus padres fallecieron no apareció por allí, la vida le dejó en el sitio donde todas sus andadas fueron su mal destino. Fue recoger la recompensa de una vida mendingando, fue una vida sin aspirar a ser humano con dignidad y ganando el pan de cada día con su sudor, solo estirar su mano donde el pisaba. G X Cantalapiedra. 24 – 6 – 2026.