HORTALEZA Y SUS VIEJOS PUNTOS DE LA VENTA DE DROGA.
Hace ahora más de cuarenta años. Hortaleza como varios barrios de Madrid sufrieron la invasión de la maldita droga, era como una plaga, donde los jovenes más lanzados y aventureros querían probar como era el cielo que les anunciaban, ¡fatal error ¡Fueron muchos los jovenes que fallecieron incluso con la jeringa en su brazo, Hubo puntos fijos de venta de esa maldita mercancía de la muerte, Lugares como era el Broc de Hortaleza, Entrada al Poblado de Canillas, ¡y sitios donde los vendedores de la muerte se situaban a diferentes horas del día! La U. V. A. Mar Menor en la puerta del Banco Español de Crédito, otros puntos que quizá continúan sin ser eliminados, aunque la mayoría de los vecinos lo saben, más no quieren ser amenazados por dichos vendedores. Que no tienen conciencia de los daños que producen, no solo en los consumidores, sino en toda la familia y amigos de esos consumidores que hallaran la muerte en el momento menos pensado. Alguien me comento hace diez años, que en el Barrio de la U. V. A. iban fallecidos cerca de doscientos jovenes, mujeres y hombres, que apenas habían empezado a vivir su vida, y que terminaron en la cárcel prostituyéndose o robando, es duro el no poder haber tenido información entonces, y solamente escuchaban que ser rebelde era meterse en ese mundo donde se podía volar sin motor, más nadie salia ileso de ese viaje sin retorno, y el hospital por hepatitis y otras complicaciones, con sus delirios del llamado mono, o digamos el síndrome de abstinencia, era el final de sus vidas. Esperemos que nuestra juventud actual se informe antes de que les puedan engañar, y entrar en un pozo sin salida, donde el ser humano se vuelve un zombi, y la única salida es el cementerio.
G X Cantalapiedra. 15 – 5 – 2026.
Hace ahora más de cuarenta años. Hortaleza como varios barrios de Madrid sufrieron la invasión de la maldita droga, era como una plaga, donde los jovenes más lanzados y aventureros querían probar como era el cielo que les anunciaban, ¡fatal error ¡Fueron muchos los jovenes que fallecieron incluso con la jeringa en su brazo, Hubo puntos fijos de venta de esa maldita mercancía de la muerte, Lugares como era el Broc de Hortaleza, Entrada al Poblado de Canillas, ¡y sitios donde los vendedores de la muerte se situaban a diferentes horas del día! La U. V. A. Mar Menor en la puerta del Banco Español de Crédito, otros puntos que quizá continúan sin ser eliminados, aunque la mayoría de los vecinos lo saben, más no quieren ser amenazados por dichos vendedores. Que no tienen conciencia de los daños que producen, no solo en los consumidores, sino en toda la familia y amigos de esos consumidores que hallaran la muerte en el momento menos pensado. Alguien me comento hace diez años, que en el Barrio de la U. V. A. iban fallecidos cerca de doscientos jovenes, mujeres y hombres, que apenas habían empezado a vivir su vida, y que terminaron en la cárcel prostituyéndose o robando, es duro el no poder haber tenido información entonces, y solamente escuchaban que ser rebelde era meterse en ese mundo donde se podía volar sin motor, más nadie salia ileso de ese viaje sin retorno, y el hospital por hepatitis y otras complicaciones, con sus delirios del llamado mono, o digamos el síndrome de abstinencia, era el final de sus vidas. Esperemos que nuestra juventud actual se informe antes de que les puedan engañar, y entrar en un pozo sin salida, donde el ser humano se vuelve un zombi, y la única salida es el cementerio.
G X Cantalapiedra. 15 – 5 – 2026.