Versos al oficio herido:
"El ferrocarril"
Rieles de acero cansado,
silencios en el vagón,
el pulso se ha desbocado
sin ley ni vocación.
Donde antes hubo maestro,
mirada firme y de ley,
hoy impera el desconcierto,
la deshonra del carril y el buey.
Se pierde el arte sutil
del oficio ferroviario,
rebajado al frío perfil
de un triste impreso rutinario.
Ya no importa el corazón
que latía en la estación;
la desidia y la ambición
borraron la profesión.
J. J. C.
"El ferrocarril"
Rieles de acero cansado,
silencios en el vagón,
el pulso se ha desbocado
sin ley ni vocación.
Donde antes hubo maestro,
mirada firme y de ley,
hoy impera el desconcierto,
la deshonra del carril y el buey.
Se pierde el arte sutil
del oficio ferroviario,
rebajado al frío perfil
de un triste impreso rutinario.
Ya no importa el corazón
que latía en la estación;
la desidia y la ambición
borraron la profesión.
J. J. C.