..."Sube conmigo al
monte y desde allí veremos los robledales que se extienden por las laderas. Sus hojas aterciopeladas se han vuelto marrones y doradadas.
Al fondo queda el
pueblo, un pueblo al que amo profundamente, como tú, supongo. Y me duele, me duele en el alma cuando se fijan en él ojos miopes y avaros que buscan cómo repartirse la herencia común sólo en su propio beneficio. Para ellos el pueblo siempre será pequeño porque su insaciable apetito no tiene final.
Pero se equivocan, el pueblo
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