Eso, eso, tamboriler, dime algo, protege a la metomentodo. La novia en la
boda, el niño en el
bautizo, el muerto en el entierro.
Ya te he dicho, nena, que no quiero saber nada de ti, que me dejes en paz, pero tu afan de protagonismo puede contigo.
Y no hables de
hoteles, que con lo reprimida que eres, por mucho que le hayas intentado perseguir, está claro que no tienes lo necesario para acudir a la cita.
Bnb.