No es que odiemos los toros, de hecho solo odiamos uno, que es muy grande y que no se por qué hace unos años estaba encima de una montaña o algo por el estilo, cerca de Mataró, me parece. Quiza aún siga allí, espero que no. En general, no nos gustan los toreros, ya que ese espectaculo solo reafirma la soberbia española, pues me gustaría ver a algunos machos ibericos drogados, mutilados y cabreados salir a una plaza redonda mientras la multitud, que se siente a salvo, te insulta, y en medio un tio ... (ver texto completo)