Mi querido y admirado maestro, veo que tienes gran razón en todo lo que dices. No estoy a tu altura. No lo estoy por muchas razones, y la principal entre ellas es que, y perdona que contradiga a alguien tan sabio como tu, aunque si entiendo lo que escribo (y el Tamboriler también me entiende), lo que no logro entender es lo que tu viertes en esta página con esa pluma prodigiosa. Tal vez no entienda bien debido a que, me da la impresión, Dios me libre de equivocarme, escribes en otro idioma y luego ... (ver texto completo)