Os escribo desde la vieja Palestina y se me caen los cascabeles al suelo cuando compruebo los ojos tristes de Youdaifa, que piden un poco de sonrisas y paz, a sus quince años y con dos hermanos mártires de una causa demencial.No sé quién tiene la razón, me parece que nadie ya, esto se ha perdido como perdí yo a mi padre hace años.Tremendo, triste.Me llena la impotencia y la rabia cuando veo las fronteras armadas, los ojos brillantes de sangre en ambos bandos.¿Cómo se llega hasta aquí en pleno siglo XXI?.No hay nada, sin hambre, de aquello que nos llena a los cultos occidentales:paz, libertad, transigencia, esperanza, lucha.Aquí sólo se mira a la estrella de David como un sinónimo de muerte y odio.En el otro lado, más de lo mismo.Ninguno tiene razón y a los dos estados la acoge.Es difícil, desesperante.La niña Youd reclama piruletas, como en tiempos de la segunda guerra mundial.¿No hemos llegado a Marte?¿Cómo no hemos sido capaces de remediar esto?.Mañana recorreré carreteras de tercera en busca de Jerusalén y dentro de unos días, caeré por la capital de Israel.Pero el sentimiento de pena ya no me va a abandonar.
Bnb, cae en mis manos un Mundo Deportivo donde le echan la culpa a Pujol del desastre de la roja.Habla con el señor González para que le haga sitio en el cementerio de los elefantes.Lo dicho:creía que nada, tras una edad, me iba a causar pena y me he vuelto a equivocar.Lo positivo:sigo vivo y humano.
Un saludo.
El Tamboriler del Bruch.
Bnb, cae en mis manos un Mundo Deportivo donde le echan la culpa a Pujol del desastre de la roja.Habla con el señor González para que le haga sitio en el cementerio de los elefantes.Lo dicho:creía que nada, tras una edad, me iba a causar pena y me he vuelto a equivocar.Lo positivo:sigo vivo y humano.
Un saludo.
El Tamboriler del Bruch.