Mi fé la baso en la civilización judeo-cristiana occidental a la que pertenezco y de la que me siento orgulloso; se basa en una religión que predica el amor y el perdón y no la guerra; se basa en el testimonio de cientos de millones de personas que intentan superarse y perfeccionarse cada día; se basa en las raíces, cultura y tradiciones que han llegado hasta nosotros a través de numerosas generaciones; se basa en hacer el bien y luchar contra el mal donde quiera que se manifieste; y aquí está muy claro quién da alas a los asesinos, a los perversos y a los traidores... Sólo mentes malévolas como las vuestras tratan de situar al mismo nivel a gente seria, honesta y trabajadora y a los asesinos y delincuentes. Porque mis queridos amigos: El mal existe y todos sabemos donde está, pero algunos para tratar de justificar vuestros torticeros prósitos, os negáis a reconocer su evidencia. Un Español Universal.