Bnb, si yo no renuncio a nada.Manolo lleva un bar, extremeño él, donde el vermut y las anchoas quitan el sentido.Renunciar a los placeres de la vida por su procedencia, eso es de cerebro minúsculo y torpeza bárbara.Hay que coger lo bueno de todos sitios, disfrutarlo y tener gente con quien compartirlo, sea de la sierra de madrid, de la calle sierpes o del cinturón de barcelona.Es por ello, que si el carajillo, la pipirrana, el gazpacho o los callos me convierten, a ojos de ellos, en un español, seguirán equivocados.Eso sí, el día que aparezca en una foto junto al piloto y marinero ecologista gallego, córtame los cascabeles.
El Tamboriler del Bruch.
El Tamboriler del Bruch.