Plaza de Fra Bernadí, MANLLEU

Historia
Debido al desarrollo demográfico producido los siglos XVII y XVIII, el núcleo urbano de Manlleu tuvo la necesidad de adecuarse a nuevas funciones. La plaza de fray Bernardino nace de la exigencia de abrir una vía que comunicara la calle de Santiago y el del Puente, idea recuperada por un proyecto hecho por el arquitecto Vic Mariano Callís y encargado por el Ayuntamiento en 1891.

A mediados de 1892, varios vecinos de la población comunicaron al Ayuntamiento de Manlleu la necesidad de abrir una plaza en los terrenos de la Vega Villa, en plena urbanización. A finales del mismo año, ya es asumida la idea de hacerla en el espacio de unas huertas. [4]

El año 1893 se inició la apertura de la plaza, que se encargó al arquitecto Manuel Vega. En 1897 se abrió la calle Bisbe Morgades, y en 1900 se construyeron las primeras casas alrededor. [3] El 19 de marzo de En 1922 se construyó el manantial en sustitución de un farol que estaba situado en el centro de la plaza. En 1937 se abrió la calle Doctor Guardiet al ángulo noroeste.

En 1967, la plaza sufrió varias transformaciones, la más importantes de las que cambió la función (ya no se celebra el mercado semanal) y sirvió para sustituir las fuentes, el pavimentos y el arbolado. [3] El 14 de agosto de ese año se inauguró la nueva plaza con un lago circular de 11 metros de diámetro con agua, varios surtidores y un sistema de iluminación que ofrecían diferentes combinaciones de formas y colores que en 1972 sería completado con un sistema similar, en diferentes niveles, en las escaleras de la parte norte. La plaza estaba abierta a la circulación de tráfico rodado que bordeaba el espacio central enlosado con piezas de mármol. [5] Era una plaza porticada de planta circular con una fuente (surtidor) en el centro, pavimento de piedra y jardines en cada una de las esquinas, bordeando el espacio central. Los bancos de piedra delimitaban la plaza en los lugares donde no hay jardines. [3] Tocando en la calle de la fuente había una escultura (hecha en 1982) hecha en una losa de piedra en la que está representado en relieve el busto de Fray Bernardino, monje capuchino que fue embajador de la Generalidad durante el reinado de Felipe V, y el recuerdo del que estaba dedicada esta plaza. En los extremos de la plaza tocando en las calles San Jorge, Mn. Guardiet y calle Font había tres esculturas: la primera era una alegoría de la cultura (1971, de Marino Amayo); la segunda representaba la Virgen (1976, de F. Carulla Sierra); y la última, un obrero idealizado a la manera de un héroe, siendo una alegoría del trabajo.

A finales de 2010 se inició una nueva reforma de la plaza con la construcción de un aparcamiento subterráneo de dos plantas, y la sustitución del enlosado por una superficie de arena, eliminando la fuente central, y la restricción del acceso de tráfico adaptando el espacio para hacer grandes espectáculos; igualmente, se reformaron las escaleras para convertirlas en gradas. La inauguración tuvo lugar el 27 de abril de 2012. El 4 de junio siguiente, tronó el mercado semanal del lunes
(2015)