En 1903 el empresario Miquel Ibern Ferrés adquirió una
casa con planta baja en el antiguo número 39 del Carrer de Vall y en 1919 adquirió la propiedad del número 37, procediendo a demoler ambas
casas para construir una gran mansión. El proyecto se le encargó al arquitecto noucentista Lluís Planas Calvet y fue ejecutado por el maestro de obras Joan Bassas Cruxent.