LA IGLESIA DEL PUEBLO.
Como por el peso de los años, se inclinaba la torre de la iglesia, mi infancia al lado de esos muros cubiertos de musgo recordaba.
Cuantas veces el caracol de su escalera, subimos por llegar al campanario, desde allí se divisa todo el pueblo, casa y huertos , monte lejano.
Y delante de ella una explanada cuatro acacias dos negrillos , y en el alma, tantos ratos protegidos por su sombra, que pasamos jugando a la baraja.
Las piedras lamidas por el viento, gastadas por granizos, ... (ver texto completo)
Como por el peso de los años, se inclinaba la torre de la iglesia, mi infancia al lado de esos muros cubiertos de musgo recordaba.
Cuantas veces el caracol de su escalera, subimos por llegar al campanario, desde allí se divisa todo el pueblo, casa y huertos , monte lejano.
Y delante de ella una explanada cuatro acacias dos negrillos , y en el alma, tantos ratos protegidos por su sombra, que pasamos jugando a la baraja.
Las piedras lamidas por el viento, gastadas por granizos, ... (ver texto completo)