La diferencia entre la mayúscula y querida Libertad y el minúsculo y menospreciado libertinaje residía, según me pareció entender, en que mientras la primera formaba con la adusta Responsabilidad una moneda de la que eran la cara y la cruz, en el libertinaje no había límites a la realización de la santa voluntad, con lo que el uso degeneraba en abuso. Este abuso se centraba, no por casualidad, en el juego, el sexo y las drogas, asuntos en los que el sistema límbico suele desbocarse a las primeras ... (ver texto completo)