Pues a mi me pasa lo mismo que a Miguel, que quiero un montón a Amalia. ¡Muchas Felicidades, guapetona y un besazo!
Hale, pasarlo bien. Buen fin de semana.
Antes de marchar a realizarme en la fábrica de embutidos no quiero que se me olvide felicitar a una quinta a la que aprecio un montón: Que llegues a los cien AMALIA.
Hale, pasarlo bien. Buen fin de semana.
Y por esta semana, eso es todo. Ahora que parece que se asienta el tiempo a ver si las alergias nos respetan y podemos disfrutar.
El hombre no pudo por menos que echarse a reír a pesar de que, al pobre, le habían mandado, muy finamente, a mamarla por si fuera él el gafe.
¡Este Jose!
En esto que Jose se dirige a Cayito, casi sin querer, sin mirar para él, y le pregunta muy formal y educado:
- ¿No ha venido Marivi?
- Ahí está –dijo Cayito asintiendo con la cabeza-
- Y ¿pa’ qué no vas un rato a echarte la siesta?
A mí no se me estaba dando mal del todo la tarde pero lo que es a Jose, era una detrás de otra. Cuando no pagaba un pleno, le cantaban las cuarenta o veinte en bastos y, si no, las tres cosas. El caso es que estaba teniendo una tarde matadora. Si una mano era mala, la siguiente peor.
Cayito no, Cayito incluso se lamentaba de la mala suerte que pudiera tener cualquier de los que jugábamos, pero más, si cabe, de los que él observaba, que para le dejábamos mirar ¿no?.
En una de las muchas tardes que hemos pasado jugando a las cartas, se sentó a curiosear, entre Jose y yo, Cayito. El hombre hacía los típicos comentarios completamente benignos y sin la aviesa intención de algún que otro “mirón” que trata, sobre todo de descojonarse de aquel al que, en un descuido, le coman el tres o le fallen el as.
Creo que no figura en los anales, aquellos anales que tanto nos entretuvieron a foreros, activos y pasivos, pero me acabo de acordar ahora de una anécdota que viene al pelo cuando a uno le llevan un rato dando por saco como me está pasando a mí una mañana tras otra.