Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos españoles que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y les consideran individuos inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, la dejaba comer de su bandeja ... (ver texto completo)
Luís, su compañero desde hacía tres meses, colgó el teléfono y la miró, algo en sus ojos puso en alerta a Carmen que le interrogó con un gesto de sus manos y hombros.
<!--[if! supportLists]-->- <!--[endif]-->Dice el jefe que subas a su despacho.

Carmen se levantó de su silla trabajosamente sujetando su voluminoso vientre con las manos y rodeó la mesa donde ella trabajaba habitualmente frente a Luís.

Lo habían contratado para hacer la suplencia por maternidad y trabajaba con él desde entonces para enseñarle el trabajo que ella realizaba en los dos últimos años, era un joven espabilado y aprendía deprisa, no tendría ningún problema para realizar el trabajo y en todo caso siempre la podría llamar para consultarle cualquier eventualidad, sabía que era responsabilidad suya que todo saliera bien en aquel departamento y no la eludiría.

Aquel embarazo tardío no llegaba en el mejor momento para la empresa, pero nunca era un buen momento, pasaban los años y ya llevaba cinco casada, poco a poco la edad iba primando sobre otras circunstancias, deseaban mucho tener un hijo y no habían querido esperar más.

Ya había superado los primeros meses de malestares matutinos, cuando llegaba a la oficina mareada después de haber vomitado varias veces en el trayecto desde su casa, ahora todo iba bien, su embarazo le permitía trabajar como siempre lo había hecho, eficaz y responsablemente.

Notó la tensión nada más entrar, Amalio no la miraba de frente como era habitual en él, después de casi nueve años trabajando en la empresa se conocían demasiado para no darse cuenta. Con un gesto le indicó que se sentara frente a él y revolvió unos papeles sobre la mesa de despacho, como buscando algo que se hubiera perdido. Al cabo de unos segundos comenzó a hablar.

Cuando salió del despacho de su jefe la cara de Carmen tenía una expresión de incredulidad a la vez que decepción. Desanduvo despacio el camino hasta su mesa de trabajo y en silencio, lentamente, recogió las escasas pertenencias acumuladas durante los casi nueve años que trabajando allí, miró a su compañero y él desvió la mirada, sospechó que lo sabía, sabía que la iban a despedir.

Aunque Amalio le había dado otras razones, todas absurdas e inaceptables, ella sabía que era por su embarazo, por el tiempo de baja maternal, por el temor a que desatendiera sus obligaciones, por no entender que una mujer no es menos trabajadora por ser madre, en definitiva, por ser mujer.

Miró la rosa que aquella mañana le había regalado Amalio, como a todas las mujeres de la empresa y con la mano que le dejaba libre la bolsa que contenía sus cosas la cogió y la tiró a la papelera. Salió de aquella oficina que había sido su casa durante tanto tiempo con la mano bajo su vientre, en un gesto protector del ser que habitaba dentro de ella y le habló en susurros.
<!--[if! supportLists]-->- <!--[endif]-->No importa cariño, no importa que me despidan por querer tenerte, ya se arreglaran las cosas.

Era ocho de marzo, día de la mujer.

Dedicado a todas las mujeres que sufren discriminación en su trabajo, a las que se ven privadas de sus derechos, a las que son utilizadas como objetos o moneda de cambio, a las que son sometidas por la fuerza, a las que son mutiladas, en definitiva, a los millones de mujeres que no tienen motivos para festejar el “DÍA DE LA MUJER”.

Fefi B. 8 de marzo de 2011 ... (ver texto completo)
Bien, no puedo por menos de poner en el foro algunas cosas para compartir unas son chorradas como dice heli y otras son encontradas en la red, unas por casualidad y otras porque me dicen donde, pero esta y muy especialmente esta la pego y toda segida.
Hasta más ver!, marcho a preparar el condumio, que no se hace solo.
te dejo que tengo que poner la mesa, y la hora es la hora, adios.
madrileña buenos dias maja.
Y tan buenos, por decir algo.
nono noooo tu elegiste bien.
Y con razón!. Que lo bueno es lo que primero se acaba.
madrileña buenos dias maja.
Pobre de ti, si padeces de la próstata.
Pues eso digo yo!
nono noooo tu elegiste bien.
Por estos lares te multan, eso si tu sacude alfombras o tira papeles al suelo que no te pasa nada.
En el Reino Unido, una embarazada puede orinar donde quiera, incluso en un casco de policía.
De todas formas, algunos son más iguales que otros.
¿Si los hombres son todos iguales, por qué las mujeres elegimos tanto?
Pues eso digo yo!
¿Si los hombres son todos iguales, por qué las mujeres elegimos tanto?