La víspera del 3 de febrero del año 971, en medio del
invierno los venecianos fondearon sus
barcos ante los muros de las
murallas y accedieron a la ciudad
medieval con el pretexto de abastecerse de alimentos y
agua para su largo viaje, pero en realidad sus espías tomaron buena nota del número de guardias en las murallas. En medio de la
noche el sacerdote Stojko pasó la
plaza de la ciudad hacia Pustijerna y la
iglesia de
San Esteban cuando vio las
puertas de ésta abiertas, allí encontró un
ejército ... (ver texto completo)