Si no te sientes zamorano, después de leer esto no volverás a probar los pinchos del
bar lobo, ni los tiberios, ni los garbanzos de Fuentesauco, ni las aceitadas, ni el vino de
Toro con unas tapitas de queso, ni te comerás un chuletón de ternera de Aliste, ni unas alubias en “
casa la Pepa”, ni pasearás por la
calle '
Santa Clara', ni te bañaras en el
lago de Sanabria nunca jamás.