Sobre tu gran
arco, la
espadaña altiva de Quiruelas. En tu glorioso hombro aún creo divisar aquel
nido de
cigüeña.!
Acude a mi mente un hecho jocoso: hace años (preguntad a los mayores) a una ilustre huesped del nido le vino en gana hacer una necesidad, con tanta fortuna que en ese crítico instante acertó a pasar por ahí el señor cura, de. Pedro creo a la sazón, que viose afrentado por la susodicha ave. Por poco lo descalabra y quísose vengar, pero.