PATENTE DE CORSO. Por Arturo Pérez Reverte.
Contra la Segunda República, o sea, contra la democracia al fin conseguida en
España en 1931, conspiraron casi desde el principio tanto las derechas como las izquierdas. En una especie de trágico
juego de las siete y media que íbamos a pagar muy caro, a unos molestaba por excesiva, y a otros por quedarse corta. Al principio se tomó la cosa en serio, y a la reorganización del
Ejército y la limitación de poderes de la
Iglesia católica se añadieron importantes
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