Buenos días... ¡y por aquí ¡blancos! pues nos hemos levantado con una nevada como la que hacía años que no caía; según estoy escribiendo veo desde mi ventana caer esos copos tan silenciosos... bellísimos... que van dejando un manto blanco en el Parque de enfrente y en las desnudas ramas de los árboles, y ¡me dan ganas de bajar con bufanda, o sin ella... y comenzar a tirar bolas como si fuera de nuevo niña! Es realmente bella, aunque no por ello dejo de pensar que es tan peligrosa como bella... y ... (ver texto completo)