EMIGRANTES EN
SUIZA
Más o menos así me llegó a mí, solo que el mozo no era tan maduro. La anécdota no le ocurrió en Suiza, según creo, sino mientras cumplía el servicio
militar y fue otro soldado (mal compañero) quien accedió muy gustoso a escribirle la carta, tal como lo cuentas:
- ¿Y qué quieres que ponga?
-Tú, pon, pon. Tú, dile, dile. Pon, pon…
De esta forma su
familia recibió una carta que no decía otra cosa más que "dile, dile y pon, pon", llena de "pompones".
En el año 64 emigraron
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