Es verdad Ana, primero de la cola tenías que hacer el recorrido para ver que querían de pan varias casas.... y que no se te olvidara ninguna pq sino la abuela te ponía de vuelta y media... ¿pero como has dejado sin pan a....? jaja tremendo. Pero luego tienes razón, estaban las tertulias post-pan... ay... espero que mi hija algún día tenga siempre el mismo recuerdo del pueblo que tengo yo.
Lo tendrá porque tú se lo estás inculcando. En esa tarea me empleé yo a fondo con mi hija, desde bien pequeñita... Y vaya si triunfé! Hoy tiene 30 años y quiere a Riego tanto como yo... Ahora vive en
EEUU y cuando viene a Barakaldo, en
Navidad y en
verano, antes de deshacer la maleta, ya nos pide que la llevemos al
pueblo... Con decirte que este año tuvimos que pasar allí la Nochebuena... En nuestra
calle estábamos: Simón (no estoy segura...), los gatos de Alfonsa, y nosotros... Pero todos supercontentos!
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