En la Cantera un zorro estaba sentado esperando que llegara el momento para entrar en uno de los corrales, y estando allí dar el asalto al gallinero, todo lo tenía pensado, cuando sonaran las campanas de la Iglesia las gentes del pueblo irían a escuchar la Misa de gallo, el aprovecharía para hacer su fechoría, las ráfagas de viento hacían bailar a los copos que cada vez más intensamente se desprendían de las nubes, el pelaje espeso y apretado del raposo impedían que el frio y la humedad de los copos ... (ver texto completo)