EL PAÑUELO DE SEDA (Segunda parte)
Aquella mañana Vera estaba algo nerviosa, quería que llegara pronto la tarde y poder ir a buscar su pañuelo.
Algo antes que otros días, tomo la merienda y camino por la pradera hasta llegar al cauce del arroyuelo, que parecía no estar preocupado por la pérdida del pañuelo.
Con bastante disgusto y preocupación la niña caminaba por una margen de la rivera y miraba entre las hierbas y las junqueras que en ella se criaban.
No se veía rastro alguno, ni de flores ... (ver texto completo)
Aquella mañana Vera estaba algo nerviosa, quería que llegara pronto la tarde y poder ir a buscar su pañuelo.
Algo antes que otros días, tomo la merienda y camino por la pradera hasta llegar al cauce del arroyuelo, que parecía no estar preocupado por la pérdida del pañuelo.
Con bastante disgusto y preocupación la niña caminaba por una margen de la rivera y miraba entre las hierbas y las junqueras que en ella se criaban.
No se veía rastro alguno, ni de flores ... (ver texto completo)