QUIRUELAS DE VIDRIALES: CANAL DEL TERA...

CANAL DEL TERA

Este canal, construido hace no más de 45 años, es el más importante de los Valles de Benavente, pues es mayor la cantidad de tierras que riega con sus aguas en la margen derecha del río y también las del Valle de Valverde. Podemos decir que es un canal comarcal, pues empieza y termina en términos pertenecientes a la comarca y partido judicial de Benavente. Tampoco es difícil recorrerlo, para conocerlo y disfrutar de algunos paisajes e infraestructuras que llaman la atención.
Comienza en una presa que hay a no mucha distancia de la ermita de Ntra. Sra. de Agavanzal, y no lejos tampoco del embalse que lleva este nombre. La ermita pertenece al municipio de Olleros de Tera y su Virgen es conocida y venerada por todos los pueblos de la zona. Su romería más famosa se celebra el día 10 de Septiembre. Podemos decir que el canal y el agua parten con buen pie y seguro que contarán con las bendiciones marianas. Sus aguas transparentes y fecundas así lo parecen y la belleza del paisaje y del entorno lo confirman.
Pasa al lado o cerca de Olleros, Calzadilla, Pumarejo, Melgar, Santa Croya, Santibañez, Abraveses, Micereces, y Aguilar, todos ellos del Valle del Tera. En Melgar nos encontramos con una de las infraestructuras más importantes del mismo. El canal llega a este lugar amplio y majestuoso y se encuentra con una presa y un salto de gran importancia. Desde aquí parten dos ramales, uno continúa por el Valle de Tera y el otro lleva el agua hacía una balsa o depósito que se encuentra en lo alto del monte, cerca de Villanueva de la Peras, ya en el Valle de Valverde. Con ella se regarán por aspersión, con tuberías subterráneas, las tierras de los pueblos del citado Villanueva, Bercianos, Santa María de Valverde y parte de las de San Pedro de Zamudia. El arroyo Castrón recibe las aguas sobrantes y mantiene su caudal en verano lo mismo o más que durante el invierno.
Por otra parte, desde Aguilar el canal pasa de nuevo hacia el valle de Valverde, concretamente por Navianos, muy cerca de la ermita del El Carmen. Seguro que también la Virgen pondrá alto de su parte en lo que le queda de recorrido. Desde aquí, en gran salto, se dirige hacia el valle y riega tierras de los demás pueblos, Villaveza, Morales y lo que no había regado de San Pedro de Zamudia. Además, una parte del agua, a través de tubería subterránea, atraviesa el valle y llega hasta el monte o dehesa de Malucanes, antiguo despoblado con vestigios de la existencia de una ermita o iglesia templaria, dedicada a Santiago. Ya en el monte y, después de un corto recorrido al descubierto, se bifurca, entubado, para poder llegar, por una parte, hasta Burganes, Olmillos, Friera y Bretocino, en donde el agua sobrante termina en el Esla. Y por la otra, después de atravesar, elevado, al Tera y regar, por aspersión, las tierras de Milles de la Polvorrosa, a las que no llega el canal de Manganeses, el agua sobrante termina en el mismo río.
La descripción detallada de pueblos y lugares, que hemos hecho, no tiene otro objeto que demostrar la importancia del canal y hacer ver que las tierras de la margen derecha del Tera, incluido el Valle de Valverde, con pocas excepciones, están servidas con abundantes aguas, capaces de transformar a una población. Otros motivos habrá si no lo han conseguido. Sólo falta que llegue el día en que también la margen izquierda de dicho río cuente con otro canal como éste, que contribuya al desarrollo y la riqueza de todos los demás pueblos, incluidos los del Valle de Vidriales. Esto, que añoran y esperan sus habitantes, también ha sido y sigue siendo el deseo y la preocupación, desde hace muchos años, de algunos políticos honestos, interesados y preocupados por el progreso y el bienestar de sus ciudadanos. Parece ser que proyectos ya se han hecho, pues cerca del mismo embalse de Agavanzal está construida y preparada ya, desde hace tiempo, la compuerta que daría salida a las aguas hacia la izquierda del Tera. Ojalá que la decisión y el acuerdo entre todos sea pronto una realidad.
De lo que les estoy contando me he informado, en el Ayuntamiento de Santibañez de Tera. He comprobado que conocen muy bien, no sólo el canal, sino también todos los pueblos del valle, palmo a palmo y con todo lo que de interés e importancia hay en ellos. Por lo que dicen y sobre todo cómo lo dicen, merece la pena conocerlo y reconocerlo. Así lo hemos hecho. Pero, aunque todo el río y Valle del Tera, con sus pueblos y sus gentes, tienen mucho que decir, ahora solamente queremos referirnos al canal. Merece la pena que se detengan y vean los siguientes lugares: presa y ermita de Ntra. Sra. de Agavanzal, con el agua transparente y ruidosa, y la frondosidad que rodea el entorno; presa, compuertas y salto en Melgar de Tera y bifurcación de canales; ermita de Abraveses, situada en lugar elevado, con el canal muy cerca; balsa en el monte, cerca de Villanueva de las Peras, y desde la que se contempla una bella panorámica del Valle de Valverde; Ermita de El Carmen de Navianos y el canal con el salto hacia el valle; por último suban al monte de Malucanes y verán correr entre encinas el agua canalizada hasta que, grandes tubos la envían hacia Burganes y Milles. Desde el alto verán también el río Tera a su paso por Mozar, el final del arroyo Castrón, al que últimamente anuncian como río, y un poco más lejos Bretocino, cerca del Esla, que también se beneficia de sus aguas.
El canal del Tera, no cuenta como el del Esla, con antiguos molinos ni pequeñas centrales hidroeléctricas que puedan depender o se sirvan de sus aguas, porque ya existían y existen en abundancia en el río desde antes de la construcción del mismo. Ya hemos dicho, en otra ocasión, que el Tera es el río de los embalses, pues hasta ocho presas se han construido hasta la fecha, principalmente en su curso alto y medio, y casi todas disponen de centrales hidroeléctricas. Y lo mismo se puede decir de los molinos. La única razón fue el regadío, a través de las acequias y demás medios empleados en ello. Y así se hizo.
El viajero, documentado o no, comprobará que canal, río, vega y pueblos tienen mucho que ofrecerle, desde el punto de vista arqueológico, histórico, artístico, y medioambiental. Sin olvidar las tradiciones. Y se convencerá de que todo gira en torno al agua. Sin ella no existirían los ríos y los arroyos, ni los canales, acequias, embalses, y presas. Tampoco la vida que se manifiesta en el verdor de los campos, en las flores y en los árboles y, por supuesto, en los animales y en el hombre.
Tenemos que pensar también que el agua ha sido la causa o el motivo principal del asentamiento de pueblos y civilizaciones antiguas por todo el valle. Y que los castros, alfares, iglesias, ermitas, monasterios, etc., que hoy podemos contemplar, son las huellas evidentes de su existencia.