Los primeros de tener colgaos los chorizos era un sinvivir. En cuanto sonaba un ruído en el sobrao: "Ya cayó". Algún chorizo mal atao se estazaba contra el suelo del sobrao y se llevaba uno una desazón que pa qué.
Y lo blanquitos y bonitos que se ponían, en llegando navidad.
Mi hermana, que era un componción y que ya le debía venir la vocación desde pequeña, urgaba un poco en los adentros del marrano cuando estaba abierto sobre la tajuela y nos decía, esto es el corazón, los pulmones, etc.
Los primeros de tener colgaos los chorizos era un sinvivir. En cuanto sonaba un ruído en el sobrao: "Ya cayó". Algún chorizo mal atao se estazaba contra el suelo del sobrao y se llevaba uno una desazón que pa qué.
Porque sí viva, creo que lo he visto alguna vez paseando con su señora por Zamora. Aunque de eso hace algún tiempo.
La pajarilla es el páncreas?
Eso creo. Salvo opinión en contrario de don Horacio. ¿Vivirá el hombre? ¡Ojalá!
Era otro punto a tener en cuenta, lo de llevarle la carne al veterinario. Después de haber comido una buena fuente de sangre y de chanfaina.
A mi me gustaban los coscarones, sobre todo los que parecían flores, un poco entreveraos.
Los coscarones creo que se hacían después de que ya estaban los chorizos hechos. Más tranquilamente, y ya sin ayudas.
La hiel se tiraba pa los gatos que la rodeaban conque no te digo más lo mal que les olerías. Y en mi casa también había otro prefecto de obligado cumplimiento: llevarle la pajarilla a mi tía Herminia porque le gustaba mucho a Paulino.
La pajarilla es el páncreas?
¡Qué sartenadas de manteca salían de hacer los coscarones! Velahí, a mí, era una cosa que no me petaba mucho, ni siquiera untándolos en azúcar.
Y abuela Aquilina regañandome todo el rato: deja eso que lo vas a estontonar. Miá que esta muchacha no tiene parada ninguna.
La hiel se tiraba pa los gatos que la rodeaban conque no te digo más lo mal que les olerías. Y en mi casa también había otro prefecto de obligado cumplimiento: llevarle la pajarilla a mi tía Herminia porque le gustaba mucho a Paulino.
Atando la señá María, la señá Guadalupe, y tu madre. Yo enredando la tela, y mi madre arriba y abajo, a colgar los chorizos, a reponer hilo que se había acabado algún carrete.........
En mi casa siempre era tu padre el que se ponía a la tripa. Era el mejor.
Siempre. " ¡Bien, no iba a ser eterna" decía cuando estallaba alguna.
Pa la próxima quedada a ver si nos juntamos en ca Adela y que nos haga unas chichas o una chanfaina.
Pues hale, dicho queda. Es de la manera que así vamos más calientes a la cama con un menú así, no nos pasan ni las balas.
Pues a mí no sé qe me gustaba más, si las chichas o el chocolate. Extraña mezcla, y sin embargo que rica.
En mi casa siempre era tu padre el que se ponía a la tripa. Era el mejor.