Nunca había visto nada como aquello en sitio alguno, ni siquiera en las
reuniones eclesiásticas de Astorga o Mondoñedo.
Los primeros platos con que comenzamos fueron: jamón de Jabugo, jureles de Cariño, queso manchego, asado de
vaca, carnero asado, aves silvestres, lomo del oso de Santigoso y empanada de zamburiñas. Además, salsas variadas,
hortalizas, frituras diversas, conservas, manteca, calabaza, latas de ostras y sardinas procedentes de los mares de Oriente.
Para beber, había en todas las
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