¡Qué bonita poesía nos dejó M. José sobre la cigüeña!. No es extraño que inspire tanto un animal tan bello y tan querido, que contemplamos su nido en lo más alto de las iglesías, como protectora y a la vez protegida de todo el entorno donde habita. Tuvo en épocas no muy lejanas, el delicado trabajo de distribuir los bebés, a los hogares que los demandaban, y cumplió su cometido con una elegancia, que nadie después ha demostrado, cómo ella lo hizo.
Pepi, ni curiosidad quedó satisfecha, y por lo ... (ver texto completo)
Pepi, ni curiosidad quedó satisfecha, y por lo ... (ver texto completo)