Era el 6 de diciembre de 1.979. La Constitución cumplía un año. Un grupo de
militares lo conmemoraba en un
restaurante de
Madrid, en Canillejas. El capitán Vidal levantó la copa:
--La UMD ha muerto, ¡viva la Constitución!
Allí estaban los jefes y oficiales expulsados del
Ejército por su actividad en la Unión
Militar Democrática, disuelta en las primera elecciones democráticas.
No podían reingresar. La amnistía de 1.977 incluyó hasta presos con delito de sangre, pero los de la UMD quedaron expresamente
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