Llegaron las once de la noche, la gente se recogía. La Luna se hacía la dueña del cielo y Reyna del firmamento. Con su luz inundaba los campos, los tejados y las calles desiertas. Las flores de los lindones, barrancos y laderas duermen mientras campa la Luna. Solo se allá despierta una pequeña Margarita, que por el día, esta triste y sola y nadie la mira. Por eso cuando esta el astro Rey la pequeña Margarita, llorando se pasa el día. Al caer el sol se limpia las lágrimas y contemplar la noche, y ... (ver texto completo)