He leido con emoción la prosa que habeis puesto más arriba, junto a ese edificio que es muy caro a mis sentimientos, la nunca olvidada Casa Consistorial, la que conocí en el año 1999, y que lamentablemente años más tarde por falta de sentimientos de conservación del PATRIMONIO y de la IDENTIDAD MIGUELINA la demolieron; cuando podría haberse puesto en valor, un edificio que sirvió de unión, y donde mucho tuvieron que ver las familias Fernández y Rodríguez, familias que están en mis genes. Aprovecho ... (ver texto completo)