Los campesinos, los animales, el arado
romano, todo ello en pos de los surcos, para la siembra y cosecha,
las eras. Recordado a día de hoy nos resulta muy romántico todo ese pasado.
Pero la realidad fue muy distinta; los trabajos agrícolas fueron muy duros hasta que se introdujo la maquinaria.
Pese a tanto esfuerzo el campesinado español no nadó en la abundancia, sí no todo lo contrario.
Ahora falta el trabajo y hay muchos dramas humanos por ello, pero en los tiempos a los que aludimos sobraba
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