El último plan de ajuste aprobado el domingo es otra vuelta de tuerca en la misma dirección. Mientras las
calles de Atenas ardían y Wall Street suspiraba aliviado, el parlamento griego aprobó un nuevo tijeretazo brutal: despide otros 15.000 funcionarios, reduce un 20% el salario mínimo –de 751 euros a 600 al mes– y recorta las pensiones para ahorrar 3.330 millones de euros. Dicen que no hay dinero para más. No es del todo verdad. El presupuesto
militar griego sube en 2012: son 7.000 millones, un
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