El fenómeno atmosférico de la niebla del que en estos días estamos bien abastecidos, ejerce en nosotros cierta fascinación. El cine en parte ha contribuido a ello, transitar por las calles con esa visión tan difuminada hace que nos sintamos un poco protagonistas de una película casi siempre algo inquietante. Y como en todo, un poco gusta y desata nuestra fantasía pero un exceso nos cansa y nos hace ansiar ese sol que venga a disiparla.
Hay otros temores mucho más inquietantes como los sucesos ... (ver texto completo)
Hay otros temores mucho más inquietantes como los sucesos ... (ver texto completo)