Erase una vez un pueblo muy pequeño a los alrrededores de Valladolid, donde su población no pasaba de 800 a 1000 Ha. Nos conociamos todos, los chicos ibamos a la misma escuela y jugabamos en los patios, correteabamos por las calles, haciamos las gamberradas tipicas de cualquier muchacho de un pueblo llamado Cisterniga. Pasarón los años y cada uno discurrió por diferentes derroteros, hasta que llego la democrácia, y entonces cada uno fué pasando de diferentes ideologicas politicas, porque no todos ... (ver texto completo)