¡Qué decir de esas noches en las que nos reuníamos en la parte de atrás sólo para chalar aúnque más de uno iba diciendo que hacíamos cosas .!
La verdad es que da gusto ver esos campos que van cambiando de color conforme pasan las estaciones. En la playa no tienen esto, solo agua y areana. Doy fe de ello.
Por cierto Diego, mi más sincera enhorabuena.