HAY SILENCIOS QUE TE MARCARON EN CASTILLA.
En las frías noches de La Castilla Profunda, de los años de 1950, donde apenas existía la luz eléctrica en algunas casas rurales, las noches se vivían con los faroles o candiles, con mechas, o trozos de tela empapados en aceite, incluso con grasa de cerdo. Y en algunas cocinas con el resplandor de su lumbre, que se hacía con leña de sarmientos o ramas de pinos. Los abuelos y padres donde existían, contaban a sus hijos o nietos, las viejas costumbres de ... (ver texto completo)
En las frías noches de La Castilla Profunda, de los años de 1950, donde apenas existía la luz eléctrica en algunas casas rurales, las noches se vivían con los faroles o candiles, con mechas, o trozos de tela empapados en aceite, incluso con grasa de cerdo. Y en algunas cocinas con el resplandor de su lumbre, que se hacía con leña de sarmientos o ramas de pinos. Los abuelos y padres donde existían, contaban a sus hijos o nietos, las viejas costumbres de ... (ver texto completo)