Lo que sí que es ridículo es oponerse a la construcción de un Centro Cívico. Primero se lo plantearon como un desafío, como un “a que no tienes...”. Luego cuando vieron que realmente existía un proyecto decían los “sabidillas” y “abogadillos” de turno que era ilegal. Confirmada la legalidad de la ubicación se negaban porque sí , porque les parecía ridículo, y ahora, cuando por fin ha comenzado la obra, recogen firmas argumentando que no les gusta la ubicación.
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