MAYO DE TIEMPO CAMBIANTE
Me comentaron siendo niño, que un día 25, de mayo del año 1898, en la zona de Castilla la Vieja cayo una helada de dejar los cereales viñedos y frutales destrozados, o mejor dicho helados, esto lo escuche un 25 de mayo del año 1951, Un señor que parecía tener muy buena memoria, le llamaban en mi tierra. El “Señor Perico Punceno”. Y me comentó esta historia por coincidir con mi nacimiento el mismo día, aunque de diferente año, Esta fecha se me quedó grabada para siempre, y siendo joven otro señor que le llamaban Geromo. Amigo de mi abuelo, Pascual Cantalapiedra Zambranos. Me contó la misma historia, pocos años después, este hombre tenía 90, años cuando me habló de aquel fatídico año, que muchas personas al no tener trabajo en la agricultura, eligieron el camino de la emigración forzosa, unos a Brasil y otros a lugares de Argentina, y otros muchos a Vascongadas, debió de ser una catástrofe, me contó el Señor Perico Punceno, que ese día estaba recobijando, y que los pámpanos de las cepas al salir el Sol se quedaron quemados, el hielo dejo los cereales sin granar, el campo dicen que a medio día parecía de nuevo el invierno, todo arrasado, el trabajo no existía, y muchos pequeños autónomos vendieron sus propiedades y animales de labranza, y salieron en busca de otra vida, incluso en las minas de Ortuella. Vizcaya, Fue una emigración forzosa, hubo quien tenía dinero y aprovecho el momento aquel para comprar a las personas que se marcharon sus bienes, Mi villa perdió la mitad de su población en aquel tiempo de desastres, Era irse a Medina del Campo, para vender animales y cereales cualquier domingo, para después salir camino de diferentes sitios a buscar una vida mejor. G X Cantalapiedra. 8 – 5 – 2026.
Me comentaron siendo niño, que un día 25, de mayo del año 1898, en la zona de Castilla la Vieja cayo una helada de dejar los cereales viñedos y frutales destrozados, o mejor dicho helados, esto lo escuche un 25 de mayo del año 1951, Un señor que parecía tener muy buena memoria, le llamaban en mi tierra. El “Señor Perico Punceno”. Y me comentó esta historia por coincidir con mi nacimiento el mismo día, aunque de diferente año, Esta fecha se me quedó grabada para siempre, y siendo joven otro señor que le llamaban Geromo. Amigo de mi abuelo, Pascual Cantalapiedra Zambranos. Me contó la misma historia, pocos años después, este hombre tenía 90, años cuando me habló de aquel fatídico año, que muchas personas al no tener trabajo en la agricultura, eligieron el camino de la emigración forzosa, unos a Brasil y otros a lugares de Argentina, y otros muchos a Vascongadas, debió de ser una catástrofe, me contó el Señor Perico Punceno, que ese día estaba recobijando, y que los pámpanos de las cepas al salir el Sol se quedaron quemados, el hielo dejo los cereales sin granar, el campo dicen que a medio día parecía de nuevo el invierno, todo arrasado, el trabajo no existía, y muchos pequeños autónomos vendieron sus propiedades y animales de labranza, y salieron en busca de otra vida, incluso en las minas de Ortuella. Vizcaya, Fue una emigración forzosa, hubo quien tenía dinero y aprovecho el momento aquel para comprar a las personas que se marcharon sus bienes, Mi villa perdió la mitad de su población en aquel tiempo de desastres, Era irse a Medina del Campo, para vender animales y cereales cualquier domingo, para después salir camino de diferentes sitios a buscar una vida mejor. G X Cantalapiedra. 8 – 5 – 2026.