En el quinto cuerpo se encuentra el
reloj de cuyo curioso mecanismo forman parte dos carneros que se encuentran sobre la esfera y que marcan los cuartos entrechocando sus respectivas testuces en dos pequeñas
campanas (son los originales del primitivo instalado hacia el segundo cuarto del siglo XVI); justamente encima de ellos, donde se interrumpe la balaustrada de
piedra, estuvieron situadas dos grandes figuras articuladas que flanqueaban una
campana donde daban las horas; las sustituye, desde fines del siglo XIX, una pareja de maragatos de dos metros de altura, que pueden verse en lo más alto de la
torre a ambos lados de la
monumental campana
gótica dedicada a
santa María, conocida como maragata.